24 ene. 2008

Caótica.

Buenos días o buenas noches (yo que sé si no duermo). No iba a escribir nada ya que estoy en un estado…desastroso, vaya siéndome fiel a mi misma rabioso. No acabo de salir de mi caótica salud, empiezo a recuperarme y ¡cataplum! Otro bajón en el negocio, se me agotan los recursos la imaginación y lo que es peor, los prestamos bancarios. Sí ya sé que hay millones de personas peor que yo, pero ahora mismo no puedo pensar en ellas sino en mi y los míos. Lo contrario seria hipocresía y a ver que seguramente lo sea en momentos concretos, pero sin ser muy consciente de ello, siéndolo me parece el colmo de la desfachatez. Así que beaterías las mínimas que no estoy por la labor y de vez en cuando también tengo que sacar a mi monstruo que se airee.
No voy a entender determinadas situaciones nunca. La tontuna humana y las ganas de ponernos zancadillas entre nosotros, me supera. Esto viene a cuento de la zona donde vivo, un pueblo a unos cuatro kilómetros de Almería capital, aquí tengo mi restaurante, evidentemente no es el único, hay tres más cercanos, un chino y otro algo más lejano, aparte de tres bares muy adyacentes.
Bien; la cuestión es que como todos sabéis han subido los alimentos básicos, por tanto mis proveedores me suben y yo me veo en la obligación de subir (si no quiero perder dinero), pero he aquí la madre del cordero! No puedo porque los barecitos de al lado han puesto menú y además un Euraco más barato que nosotros y no sólo eso sino que mi más directo competidor (otro restaurante de los limítrofes) me amenaza con bajarlo y equipararlo a los bares…estoy perpleja y muy cabreada porque además me consta que los restantes no van a subir, sólo por fastidiarse unos a otros. Sí claro esto es la ley del mercado, joder y no seria mejor ponernos de acuerdo todos puesto que todos estamos perdiendo dinero, ea pues no lo adecuado es pisar, trepar, hostigar aún y a costa de perjudicarse uno mismo.
Total tengo un Cola Cao mental de órdago, estoy cansada, muy preocupada por el rumbo que próximamente tomen los acontecimientos, desganada, apática y yo que sé que más…es que ahí están los ahorros de dos vidas (la de Ra y la mía, que por cierto ya no somos muy niños, él llega a los 50) y duele ver tambalearse lo que tanto trabajo ha costado levantar… entre otras cosas por la jodida codicia humana.
Esta vez sólo saco dos cosas buenas: la ilusión y el apoyo incondicional de mi hija y mi yerno (una vez más) y la mala hostia, que en estás situaciones es necesaria por que no pienso ir de Santa Teresa del Camino Seco y Las Mantas Paduana, primero no soy santa y luego tampoco lo pretendo y para rematar no me da la gana coger un bajón (tipo depresión). Me pongo manos a la obra y no es que me crezca con los problemas, ¡válgame el Cosmos!, es que voy a hacer como mi perro, si no llego, salto…seguramente tenga más posibilidades de alcanzar el hueso y de no tenerlas que no sea por no haber probado.


Dejo una preguntilla para quien me la quiera responder.
¿En situaciones complicadas cuándo vuestro mundo particular se tambalea y amenaza con derrumbarse os preocupan con el mismo ímpetu los problemas ajenos…los qué no os atañen directamente?

21 ene. 2008

Y ahí estamos...

Porque estos días y especialmente este fin de semana mi salud una vez más ha sido un desastre. Y no me voy a rendir a pesar de encontrarme mal, triste y abatida. Me voy a dejar sentir. No quiero tener la sensación de estar encadena y por eso y ante ello una vez más voy a seguir cantándole a la vida…

Por la nostalgia, por la dicha perdida,
te conjuro vida que me invades
a despertar toda ilusión dormida
y a dormir dichosa tus maldades.
Por el recuerdo de los días luminosos
donde solo la luz puede dar sombra,
te invoco vida a cerrar mis ojos,
ciegos de la alegría que te nombra.
Por la callada sensación de libertad
que solo siente aquel que la ha perdido,
yo os exhorto, gloria y felicidad,
a dejarme vivir libre conmigo.
Por que creo que todos merecemos
sentir al morir que estamos vivos,
yo reclamo a la vida que tenemos
para encontrar aquello que perdemos
y no vivir pensando que morimos...

15 ene. 2008

Cuarenta y cuatro.

Hoy cumplo cuarenta y cuatro años, está siendo un día bonito, con risas, sorpresas, felicitaciones, regalos, armonía…
Desde la mujer que soy de vez en cuando pienso en aquellas que pude haber sido. Es la contradicción inevitable entre lo que pude ser y lo que soy después de librar tantas guerras y batallas, muchas contra mi misma. Hoy desecho a todas esas mujeres de mi pasado porque a partir de ahora solamente yo misma ocuparé mi lugar.
A largo de estos años he aprendido que las derrotas son efímeras, que mis deseos son certezas y no adivinanzas, que el perdón es necesario, que del dolor se aprende, que a pesar del miedo es bueno arriesgarse, que donde unos tropiezan otros se levantan, que cuando las cosas tienen que pasar simplemente pasan, y ante lo inevitable sólo nos queda relajarnos y aceptar y sobre todo que los minutos hay que vivirlos hasta agotarlos totalmente.
Cuarenta y cuatro años y a veces creo que no he aprendido nada…me queda tanto por aprender.

9 ene. 2008

Miedos.

No quiero miedo a tener miedo, sin embargo tengo miedo a las cosas de la vida, a la muerte… y mis miedos me hacen apreciar más la vida. No sé qué es la muerte, no tengo la menor idea (supongo que es el fin), pero sí sé lo que es la vida. Y es que de los antónimos siempre he sacado grandes conclusiones. Así que me gusta tanto lo que entiendo por vida que no tengo ninguna prisa por saber qué es la muerte.

Conclusiones extraídas en momentos aciagos, de esos por los que hay que pasar en la vida.