30 ene. 2009

Actos y consecuencias

Dice Eduardo Galeano que “escribimos para cohesionar pedazos” yo comparto su teoría y aquí me hallo aportando ingredientes para esos fragmentos. Seguramente porque este momento de otra forma se diluiría en mi memoria y las letras cohesionaran la situación.
Cien entradas, veintidós meses garabateando en el blog ¡Cómo pasa el tiempo! Y qué poco prolífera que puedo ser, aunque tampoco es caso de escribir sin necesidad.
Nunca pienso mucho lo que escribo, más bien vomito. A veces plasmo ideas, pensamientos y siempre me dominan las sensaciones. Hoy como cada día tengo unas cuantas y no quiero ponerlas en orden, son caóticas fiel reflejo de mi persona.
Desde hace unos días me domina la ansiedad, me atenaza la incertidumbre y no me deja el miedo, el pasado vuelve a mí y eso siempre me ha asustado. A pesar de ello; como mediocre equilibrista, me balanceo entre el valor, la serenidad y la certeza de las cosas bien hechas. En muchas ocasiones he cedido, no he presentado batalla, incluso me han pisado. Jamás me ha gustado guerrear. No obstante hay momentos en la vida que no te dejan más opción que luchar por lo que es justo. Es una acción de responsabilidad para conmigo y además espero ganar. Los actos y las consecuencias son inexorables. Hoy alguien va a recoger el resultado de sus acciones y ahora que cada palo aguante su vela.

23 ene. 2009

Saturada



Puta ira. Maldita tristeza. Jodida salud. Bendita resignación, amiga mía aunque no la busque. Esta es como ese amigo complaciente con ganas de agradar, que hace cualquier cosa por ser aceptado, y ahí está conmigo a sabiendas de que es casi una sombra. Porque lo que yo quiero es gritar bien alto, soltar cuatro sandeces, mandar a la mierda a la rutina y no va a poder ser. Y sigo restándole días a mi vida, anclada en mi malograda salud y pese a que no lo quiera enfrascada en mi tristeza. Días malos de esos que tenemos todos, sí, estoy de bajón otra vez y no me gusta y me jode y me fastidia y me tengo que aguantar.
Me siento extraña, dentro de mis rarezas. Quisiera estar contenta o al menos no estar apagada, sentirme conectada al mundo y va ser que no. No de momento. Más de lo mismo, que siempre acabo quejándome, supongo que soy una inadaptada a pesar de ser amiga de la resignación y es que hay amistades que ni con el tiempo calan. Claro que otras que parecían haber dado en la diana, no llegaron ni al tobillo. Pues eso que estoy jodida y me vuelvo a mi urna de cristal. Que no se apague la luz, que con ella hay vida y mientras haya vida hay esperanza.

15 ene. 2009

Escepticismo o no sé como llamarlo

Hoy es un día más, un día cualquiera de Enero y por fin me animo a escribir después de haber pasado dos semanas debatiéndome entre la necesidad y la desidia. Necesidad de expresar mis “sentires” y desidia ante una situación tan atroz como cotidiana. Me refiero a esas noticias tan sangrantes que circulan por los medios y a las que por desgracia estamos tan acostumbrados. Hoy es Gaza, ayer fue Líbano o Irak, mañana será cualquier otro lugar olvidado del planeta en el que hemos tenido la suerte de no nacer. Duele, duele mucho, pero es así.
Mi desidia no es pereza, ni desinterés, es cansancio, hastío de un mundo en el que solo rigen los intereses de unos pocos. Todo se reduce al poder del dinero, de las grandes corporaciones. A políticas…¿Qué nos extraña tanto? ¿Qué nos sorprende? ¿Acaso los horrores que está soportando Gaza, no eran de esperar? Podría pasarme líneas y líneas con muchas mas preguntas, pero todos sabemos las respuestas. El grande siempre devora al pequeño y ahora era el momento de hacer una demostración, puesto que próximamente Israel llama a urnas a sus ciudadanos y Yankilandia y la gran esperanza negra siguen en periodo de transición. Yo no entiendo de política, mi cultura en este campo como en otros no es muy extensa. No me interesa la política, no me puede interesar, desde el momento en que muere una sola persona, un niño, una mujer, un hombre, en defensa de un territorio, de unas ideas, de una religión. No entiendo nada y solo me queda posicionarme al lado del más débil, el pueblo palestino y culpo al monstruo Israel y a su creación Hamás.
No sé… la vida humana parece no tener valor en demasiados lugares del planeta Somalia, Afganistán, México, Eritrea, Irak, Congo y tantos otros. Y sí, siento asco y necesidad de decirlo, de un mundo plagado de diferencias, depredadores humanos, incluso oportunistas. Y rabia, porque dentro de unas semanas, unos meses, cuando el hastío de la información repetitiva, los telediarios, los informativos, los periodistas, los lectores, los espectadores… se apodere de nosotros, miraremos hacia otro lado y en Palestina seguirán muriendo niños…como en tantos otros lugares olvidados del planeta.