31 mar. 2007

No nos engañemos, somos egoístas.

Somos egoístas, todo lo que hacemos sea bueno malo o regular es en beneficio propio. Siento, pienso que la vida nos va dando aquello nos vamos ganando.
Egoístas porque evidentemente todos vamos buscando lo que nos proporcione placer o disfrute y obviando o al menos minimizando lo que nos aporte dolor. Poseemos instinto de supervivencia, un amor desmedido y excesivo a nuestra persona.

Que alguien anteponga sus propios intereses por encima de los de otros es facilísimo y es que los derechos de los demás son importantísimos hasta que se cruzan con los propios.

Por ejemplo (drástico aunque certero) los que se van a una ONG en África, Sudamérica, india, etc, lo hacen por egoísmo, se realizan como personas, les es gratificante, es decir es su propio beneficio, ya que el orgasmo mental que les produce el bien, la sonrisa, la gratitud de esas pobres gentes, les da el sentido a sus vidas que no encontrarían de cualquier otra forma
Si está acción les produjera malestar, desagrado y no les llenara dándole un “gran sentido a sus vidas” seguramente estarían haciendo cualquier otra cosa.

Amor y amistad…son los que necesitamos en cada etapa de nuestra vida, por tanto los que nosotros mismo atraemos, sin ser conscientes de ello o a veces incluso siéndolo, son una concurrencia de necesidades, un interés común. Es en estás situaciones (de amor y amistad) cuando el bienestar de los otros crea en nosotros placer, cuando el dolor de ellos se siente como propio. Es decir, prolongando el bienestar de ellos prolongas el tuyo propio y no es que quieras acabar con “su” dolor sino con el tuyo propio.

Y para que no quepa duda de lo expuesto, dejo unos ejemplos : yo puedo pasar horas escuchando los problemas de mis amigas aún y doliéndome la cabeza y robándome mi propio tiempo, porque me produce placer la sensación de serles útil, porque han hecho tanto por mi que necesito devolverles el favor. Sin embargo soy incapaz de atender y escuchar los problemas de un conocido, ya que la paciencia no es precisamente mi virtud y además la felicidad de mis conocidos me es ajena, mientras que el bienestar de mis amigas se ha ido convirtiendo con el tiempo en una necesidad.
En el amor es igual pero aumentado, ponderado: es cuando yo me diluyo, cuando yo no existo, cuando muero para nacer como otra persona mucho mejor. Es un estado de dopaje total ya que “la”, “las” personas amadas me donan o conceden poderes que me hacen mejor, puedo hacer cosas en otras situaciones imposibles y me animan a superarme día a día, en definitiva es que me llenan de vida. Y esto lo hacen posible mi hija y mi pareja.

Así que no lamento ser egoísta.

4 comentarios:

Trebol dijo...

Que razón que llevas... Yo hace poco que me he dado cuenta de ello, meditándolo aquí un rato en la cama, me propuse buscar a alguien que pensara igual que yo XD. Me alivia saber que no soy el único que piensa así, si la gente se parase a pensar todos llegaríamos a la misma conclusión que hemos llegado nosotros.
También me sorprende que no tengas ningún comentario con respecto a este tema, será que los has borrado.
Bueno un saludo compañera de pensamientos profundos ;)

Julian dijo...

Muy buena tu argementación del egoismo. Hace tiempo venía pensando en esto y decidi buscarlo y me encontre con tu texto.
La verdad me pareció excelente.

Yo le agregaría la definición de la RAE de egoismo para argumentar sobre una base cientifica pero de todas formas es un trbajo muy bueno.

GS Warlus dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

yo lo había catalogado como el que todos tenemos un interés escondido bajo nuestra supuesta empatía... pero al final es eso...egoísmo

Leonardo Albéitar