14 feb. 2009

Tú ella y yo

Tú, vives libre, nada te condiciona. Todo te parece bien. No entiendes de maldades. Caminas entre nubes que te producen cosquillas en los pies. Te elevas, caes, brincas. Tropiezas, ríes. Andas agarrada a las estrellas, saltando de una a otra, en un juego de niños, que se hace interminable... Encuentras planetas de caramelo y algodón. Tienes alas que te dejan volar muy lejos. Tanto, que no te pueden alcanzar. Contigo todo es luz, aún no entiendes de oscuridades, por eso a tu alrededor la gama de colores se hace ilimitada. Atesoras millones de ilusiones que se desbordan a tu paso, contagiando a todos cuantos se cruzan en tu trayecto. Regalas sonrisas, te bañas en alegría, derrochas hechizo. no tienes nada que ocultar y sigues jugando a descubrir.

Ella, juega a vivir, caminando entre vidrios rotos que se clavan en sus pies y se elevan a su alma. Muere poco a poco por no intentar coger las estrellas, tiene miedo que sus aristas la puedan dañar. Desaprovechó sus alas, se las cortaron hace años y no ha sabido dejárselas crecer. Es escéptica. Ríe poco. Llora menos. Con ella todo es opaco, le robaron el brillo y sigue esperando que se lo devuelvan... en su inercia se ha ido quedando sin el impulso necesario para buscarlo. No tiene color, se mantiene aferrada al negro, en su luto perseverante, protegiéndose del dolor. Perdió la ilusión y se deja acompañar por el desencanto, debatiéndose entre el quiero y no puedo, puedo y no quiero. Se envuelve en catastrofismo cada día. Atrae la tristeza, como el temporal a la tormenta. Ella tiene demasiado que ocultar, la juzgaron y le regalaron montones de perjuicios que no ha sabido donde tirar.

Ella, no quiere más castraciones.
Tú, quieres seguir siendo autónoma frente a la rueda de la sociedad.

Yo quiero hacer un consenso para que tú y ella acabéis con el dominio, aunque les joda a "los del invento"...Y a esos que acataron las normas impuestas, sin hacerse el más mínimo cuestionamiento, obviando mirarse el ombligo y creyéndose mejores. A esos que juzgaron desde sus tarimas, sin un ápice de duda, sin una brizna de bondad.
A esos, que la vida o la eternidad les regale lo que tengan merecido.
Yo, sólo puedo darles instrucciones anatómicas, para decirles donde pueden meterse sus juicios.

5 comentarios:

Ana dijo...

"tú" y "ella" pueden caminar juntas, cogidas de la mano para que "yo" encuentre el sentido de "vida". Las 3 son partes de una misma persona. Han vivido separadas obviando la existencia de las otras y al mismo tiempo añorándose mutuamente. Tal vez ahora puedan empezar a conocerse mejor, a cuidarse y a contar las unas con las otras.

UN beso

Isabel dijo...

Tú y ella. Pasado y presente. La niña y la mujer. Yo… a la búsqueda del equilibrio, a veces con rabia, también con dolor, pero sobre todo con paz…por aceptarme como soy sin olvidar como fui. Consesuando a ambas y queriendo a esa niña que otros me hicieron creer no era digna de cariño y afectos…

Gracias Ana por entenderme tan bien (siempre lo haces) y disculpa por tardar tanto en contestar, sigo dispersa.

Un besazo.

TORO SALVAJE dijo...

Si pienso en el niño que fui todavía se me hiela la sangre.
Que difícil me resulta volver a él.

Un beso Isabel y gracias.

Isabel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Isabel dijo...

Si, a mi también Toro, a pesar de ello estoy pretendiendo volver a ella y espero tener éxito en mi intento, aunque ser autónoma frente a la rueda de la sociedad es tarea ardua y compleja.
Gracias a ti por seguir regalándonos tus letras colmadas de tantos sentimientos y tan buen saber hacer. Es curioso que una no se de cuenta de lo tiene hasta que cree que lo va a perder. Lo dicho, gracias.

Besos.